domingo, 7 de julio de 2013

Yo más



Conversaciones absurdas que ocurren en un bar
(Pequeña obra de teatro)
Ricardo, Rodrigo y Roberto: Tres amigos
Ramón: camarero

Ricardo: Me gusta tanto viajar que si me despidieran gastaría el dinero de la indemnización en un viaje.
Rodrigo: ¿Uno? No, no. Que el tiempo pasa volando. Yo haría dos ¡Y a lo grande! Playas exóticas, mojitos y palmeras.
Roberto: Yo me iría un mes entero. Aún no sé dónde, pero no tardaría en hacer las maletas.
Ricardo: Yo compraría un billete de ida a Los Angeles, y el de vuelta ya vería… cuando me cansase, lo cual veo difícil.
Rodrigo: Yo no me cansaría nunca.
Roberto: Yo me llevaría mi coche. Así tendría mayor libertad para desplazarme. Y como me gusta conducir no tendría problemas.
Ricardo: Yo adoro conducir, no me importa realizar trayectos largos.
Rodrigo: Pues yo podría conducir durante diez horas.
Roberto: ¿Diez? Yo he llegado a conducir durante quince horas sin descansar.
Ricardo: (moviendo su vaso vacío) ¿Queréis otra copa?
Rodrigo: Sí, llamemos al camarero.
Roberto levanta la mano y Ramón se acerca.
Ramón: ¿Os sirvo otra copa?
Roberto: Sí, trae otras tres.
Ramón se marcha.
Ricardo: Yo aguanto tan bien el alcohol que todo el mundo se sorprende cuando me ve beber. Podría beberme cuatro copas y mantenerme igual de sereno.
Rodrigo: ¿Cuatro? ¡Eso no es nada! Yo podría beber ocho. Más de una vez lo he hecho.
Roberto: Pues mi récord es un poco más elevado. Soy como una esponja.
Ricardo: Sí, pero hoy no deberíamos excedernos, que mañana tenemos que trabajar.
Rodrigo: Y no porque me apetezca. Mi jefe es un ogro. Siempre está de mal humor.
Roberto: Mientras no te grite… como hace el mío conmigo. Eso sí que es ser un ogro.
Ricardo: Pues el mío paga su amargura con todos sus empleados, y más de uno ha llegado a llorar.
Rodrigo: Así, no me extraña que me cueste tanto levantarme por las mañanas. Hay días que pasa media hora desde que abro los ojos hasta que me levanto de la cama.
Roberto: Pues yo tengo que ponerme el despertador tres veces porque si no, no me entero.
Ricardo: Pues a mí me cuesta tanto levantarme por las mañanas que algunos días he llegado tarde a trabajar.
Rodrigo: ¿Dónde se ha metido el camarero?
Roberto: ¿Alguien recuerda cómo se llamaba?
Ricardo: No, yo tengo muy mala memoria.
Rodrigo: Yo sí que tengo mala memoria, que veo una cara y cinco minutos después se me ha olvidado.
Roberto: Yo tengo tan mala memoria que más de un día me he dejado el fuego de la cocina encendido.
Ricardo: ¡Pues para recordar su nombre estamos! Yo no tengo ni memoria histórica.
Rodrigo: ¿Pues sabes cómo puedes aprender historia? Yendo a museos.
Roberto: Uf, no tengo tiempo para museos.
Ricardo: Yo tampoco.
Rodrigo: Yendo de viaje, podríamos entrar en alguno.
Roberto: ¿Y cuándo vamos a viajar? Porque yo más de una semana no quiero marcharme, y no creo que dé tiempo a todo.
Ricardo: ¿Una semana? Yo creo que una semana es mucho tiempo. Yo prefiero cinco días como mucho.
Roberto: O un fin de semana.
Ricardo: Si me llevara el coche tendría mayor flexibilidad.
Roberto: ¿El coche en vacaciones? Yo me agobiaría…

2 comentarios:

  1. Me gusta la idea de tu texto. Además escrito en forma teatral, me parece una opción muy valiente.
    Pásate por nuestro blog de relatos si puedes y te apetece. Gracias :) http://jeacuso.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te guste!! Muchas gracias por visitar mi blog y por comentarme, me pasaré por el tuyo! Un saludo!!

      Eliminar