Conversaciones absurdas que ocurren en un bar
(Pequeña obra de teatro)
Ricardo, Rodrigo y Roberto: Tres amigos
Ramón: camarero
Ricardo: Me gusta tanto viajar que si me despidieran gastaría el dinero de la indemnización en un viaje.
Rodrigo: ¿Uno? No, no. Que el tiempo pasa volando. Yo haría dos ¡Y a lo grande! Playas exóticas, mojitos y palmeras.
Roberto: Yo me iría un mes entero. Aún no sé dónde, pero no tardaría en hacer las maletas.
Ricardo: Yo compraría un billete de ida a Los Angeles, y el de vuelta ya vería… cuando me cansase, lo cual veo difícil.
Rodrigo: Yo no me cansaría nunca.
Roberto: Yo me llevaría mi coche. Así tendría mayor libertad para desplazarme. Y como me gusta conducir no tendría problemas.
Ricardo: Yo adoro conducir, no me importa realizar trayectos largos.
Rodrigo: Pues yo podría conducir durante diez horas.
Roberto: ¿Diez? Yo he llegado a conducir durante quince horas sin descansar.
Ricardo: (moviendo su vaso vacío) ¿Queréis otra copa?
Rodrigo: Sí, llamemos al camarero.
Roberto levanta la mano y Ramón se acerca.
Ramón: ¿Os sirvo otra copa?
Roberto: Sí, trae otras tres.
Ramón se marcha.
Ricardo: Yo aguanto tan bien el alcohol que todo el mundo se sorprende cuando me ve beber. Podría beberme cuatro copas y mantenerme igual de sereno.
Rodrigo: ¿Cuatro? ¡Eso no es nada! Yo podría beber ocho. Más de una vez lo he hecho.
Roberto: Pues mi récord es un poco más elevado. Soy como una esponja.
Ricardo: Sí, pero hoy no deberíamos excedernos, que mañana tenemos que trabajar.
Rodrigo: Y no porque me apetezca. Mi jefe es un ogro. Siempre está de mal humor.
Roberto: Mientras no te grite… como hace el mío conmigo. Eso sí que es ser un ogro.
Ricardo: Pues el mío paga su amargura con todos sus empleados, y más de uno ha llegado a llorar.
Rodrigo: Así, no me extraña que me cueste tanto levantarme por las mañanas. Hay días que pasa media hora desde que abro los ojos hasta que me levanto de la cama.
Roberto: Pues yo tengo que ponerme el despertador tres veces porque si no, no me entero.
Ricardo: Pues a mí me cuesta tanto levantarme por las mañanas que algunos días he llegado tarde a trabajar.
Rodrigo: ¿Dónde se ha metido el camarero?
Roberto: ¿Alguien recuerda cómo se llamaba?
Ricardo: No, yo tengo muy mala memoria.
Rodrigo: Yo sí que tengo mala memoria, que veo una cara y cinco minutos después se me ha olvidado.
Roberto: Yo tengo tan mala memoria que más de un día me he dejado el fuego de la cocina encendido.
Ricardo: ¡Pues para recordar su nombre estamos! Yo no tengo ni memoria histórica.
Rodrigo: ¿Pues sabes cómo puedes aprender historia? Yendo a museos.
Roberto: Uf, no tengo tiempo para museos.
Ricardo: Yo tampoco.
Rodrigo: Yendo de viaje, podríamos entrar en alguno.
Roberto: ¿Y cuándo vamos a viajar? Porque yo más de una semana no quiero marcharme, y no creo que dé tiempo a todo.
Ricardo: ¿Una semana? Yo creo que una semana es mucho tiempo. Yo prefiero cinco días como mucho.
Roberto: O un fin de semana.
Ricardo: Si me llevara el coche tendría mayor flexibilidad.
Roberto: ¿El coche en vacaciones? Yo me agobiaría…
Me gusta la idea de tu texto. Además escrito en forma teatral, me parece una opción muy valiente.
ResponderEliminarPásate por nuestro blog de relatos si puedes y te apetece. Gracias :) http://jeacuso.blogspot.com.es/
Me alegra que te guste!! Muchas gracias por visitar mi blog y por comentarme, me pasaré por el tuyo! Un saludo!!
Eliminar